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El corazón perdido de Asia

Al oeste de China, al sur de Rusia, rodeadas por las montañas, la estepa y el desierto, se encuentran las cinco repúblicas centroasiáticas de la antigua Unión Soviética que se independizarían de Moscú a comienzos de los 90: Turkmenistán, Uzbekistán, Tayikistán, Kazajstán y Kirguistán. Es este el momento que Colin Thubron escogió para visitarlas y conversar con sus habitantes sobre el pasado, el presente y el futuro, sobre la libertad recién hallada y su otra cara, la desesperanza y la nostalgia de certidumbres como las que había ofrecido el pasado soviético. Son muchas las historias y muchos los detalles de esta desconocida región de los Thubron da cuenta al tiempo que conversa o registra conversaciones sobre religiones y lenguas, sobre la madre patria y el poder ruso.

Un libro de obligada lectura para los amantes de Asia Central. Recomendamos también La sombra de la Ruta de la Seda, del mismo autor.


Francisco López-Seivane

Vertebrada en torno a la Ruta de la Seda, fugazmente conquistada por persas y mongoles, dominada por la Rusia zarista como barrera ante el expansionismo británico y caprichosamente fragmentada en repúblicas por Stalin, Asia Central, «el corazón de la mayor masa de tierra del planeta», sigue siendo, para Occidente, una región desconocida. VIAJE AL SILENCIO nos permite sumergirnos en la compleja realidad de Turkmenistán, Uzbekistán, Kirguistán y Kazajstán, nueva constelación de países donde el espíritu irredento de las tribus nómadas convive con el nacionalismo megalómano, el emergente radicalismo islámico y el resentimiento nostálgico de la población rusa, atrapada en unas fronteras que no reconoce. FRANCISCO LÓPEZ-SEIVANE conjuga la experiencia personal con la historia y la actualidad política en un recorrido por este territorio donde antiguas madrazas y mezquitas como las de Samarcanda y Bujará sobreviven entre impersonales avenidas y edificios soviéticos, y donde los vastos desiertos del Karakum y el Kizilkum convergen hacia oriente en el fértil valle de Fergana, al abrigo de las míticas «montañas celestiales» del Tian Shan, parajes todos ellos en los que el autor halla la mágica e inolvidable experiencia del silencio.